martes, 24 de mayo de 2011

Somaly Mam

Nacida en 1970 en Bou Sra, Camboya, Somaly Mam fue vendida como esclava en varias ocasiones y obligada a ejercer la prostitución cuando apenas era una niña. En 1991, Pierre, que a la postre sería su marido, la rescató del infierno de los burdeles de Phnom Penh y juntos se trasladaron a Francia. Su regreso a Camboya tres años más tarde, acompañando a Pierre en una misión de Médicos sin Fronteras, fue como revivir aquella existencia pasada.


Así, retomó el contacto con los prostíbulos con el objetivo de ayudar a las niñas y adolescentes ofreciéndoles protección en centros de acogida. en 1997 fundó la asociación AFESIP con la finalidad de organizar sus acciones y poner fin a la lacra de la explotación sexual infantil en Camboya y en otros países asiáticos. En 1998 Somaly Mam fue distinguida con el premio Príncipe de Asturias en el campo de la Cooperación Internacional y, a pesar de las continuas amenazas de muerte, no desfallece en su lucha contra las mafias del sexo.
De la camisa del libro: Los recuerdos de infancia de Somaly Mam transitan por un laberinto desgarrador parecido al infierno. Pero su caso no es excepcional, aun al contrario; la infancia de aquella niña camboyana idéntica, similar a la de otras muchas niñas educadas en la esclavitud y obligadas a ejercer la prostitución: niñas inocentes vejadas y humilladas, torturadas por clientes y proxenetas, en algunos casos hasta la muerte. ange esa situación espantosa sólo cabía callar para seguir con vida; sin embargo, Somaly Mam ha tenido el valor de quebrar el silencio de la inocencia con la fuerza y el coraje propios de un espíritu combativo.
La voz de Somaly Mam, sencilla y brutalmente sincera, nos descubre una realidad desconcertante en la que niñas adolescentes no son sino objetos de enriquecimiento en el comercio que los hombres llevan a cabo. Su valentía y un golpe de suerte le permitieron huir de ese círculo de humillaciones, pero no quiso olvidarse de las niñas que sufrían el mismo sino que ella padeció; por ello, porque el olvido era imposible, en 1997 consiguió hacer realidad un proyecto que llevaba gestando hacía varios años: la asociación AFESIP, nacida con la vocación de rescatar a las niñas de los burdeles para ofrecerles una digna inserción en la sociedad y ayudarles a escapar de una vida de sometimiento que las lleva a la absoluta degradación y, en numerosas ocasiones, a la muerte.

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