martes, 24 de mayo de 2011

Anne Sullivan

Annie Mansfield Sullivan Macy fue una mujer que logró mucho, especialmente como la maestra excepcional de Helen Keller.
La pasan por alto a veces, sin embargo, pues la gente recuerda solamente a su estudiante y no piensan en la maestra sobresaliente que le abrió la puerta a la vida de Keller.
En mi opinión, la parte de Annie Sullivan era lo mismo de difícil, si no más difícil, que el trabajo de Helen Keller como estudiante. Si no fuera por Sullivan, la vida de Keller nunca habría empezado verdaderamente.

Sullivan nacío el 14 de abril de 1866 a una familia pobre. Su padre era de mal genio, y su madre moría de la tuberculosis. Ella tuvo dos hermanos --María, un bebé sano, y Jimmie, que tenía una cadera tubercular.
Tristemente, cuando su madre murió, mandaron a sus dos hermanos lejos a viver con parientes, y Annie permaneció en el hogar para cuidar a su padre.
Después de un tiempo esos parientes no podían manejar a Jimmie, y Annie no podía seguir cuidando más a su padre. Enviaron a los dos niños a la casa de niños pobres del condado en Tewksbury, Massachusetts.
Allí, su hermano Jimmie murió. Esta pérdida se rezagaría con Sullivan hasta que ella conoció a Helen Keller.

Sullivan había contraído una enfermedad llamada el tracoma, que deterioró su vista. Ella viajó a la Escuela de Perkins para los Ciegos en Boston, en donde ella recibió muchas operaciones para tratar su enfermedad. Su vista mejorada y ella llego a ser un estudiante ejemplar, graduándose eventualmente como valedictorian.

Para ayuda a otros niños ciegos, Annie aprendió el alfabeto manual y trabajó de cerca con una chica ciega y sorda llamada Laura Bridgman. Esta experiencia le serviría bien en el futuro.

Sullivan tomó un tren a Tuscumbia, Alabama, donde ella conoció a sus empleadores nuevos, los Kellers, y su alumna nueva, Helen.
Ella empeso immediatamente a trabajar, enseñandole a Helen cómo leer, escribir, y hablar, y más importantemente cómo entender el mundo alrededor de ella.
Por un tiempo corto, profesor y estudiante se movieron a una cabaña en la propiedad de la familia para que Helen se pudiera separar de sus padres excesivamente protectores.
Sullivan permitía que Helen tocara las cosas y entonces ella deletreaba lo que el objeto era, en la mano de Helen Tocando letras levantadas era la manera en qual Helen leia.
Para que aprendiera cómo escribir, Sullivan le consiguió a su estudiante un tablero especialmente diseñado, acanalado de modo que un lápiz podia formar las letras en el papel colocado sobre él.

El aprender a hablar era el paso siguiente. Para enseñarle la dicción, Sullivan ponía la mano de Helen en su garganta para que ella pudiera sentir las vibraciones creadas mientras que hablaba.
Entonces Annie hacia que Helen tratara de formar estas mismas vibraciones. Este procedimiento se utilizó para enseñarle a Helen a hablar de adolescente.
Su discurso, sin embargo, seguía siendo confuso. No fue hasta años despues que, con la ayuda de la técnica de un profesor de voz y el apoyo de Annie, Helen pudo finalmente hablar claramente.


Eventualmente la alumna de Annie Sullivan, Helen Keller, fue a la Universidad de Radcliffe y se graduó cum laude, satisfaciendo un sueño compartido por ella y Sullivan. Helen Keller publicó su primer libro en 1902 llamadó "La Historia de Mi Vida" que fue redactado por John Macy.

Macy se casó con Annie Sullivan. Desafortunadamente, la unión no duró. El dinero era una preocupación, así que Sullivan y Keller viajaron a Hollywood para filmar una película basada libremente en sus vidas.
La película, llamada "La Liberación," fue un fracaso. Pero esto no las desalentó de tratar de ganarse la vida en los medios de entretenimiento. ¡Incluso actuaron en estectáculos públicos del bodebil! A través de su trabajo, juntaron dos millones de dólares para los ciegos a través de la dotación de Helen Keller.

Sullivan comenzó a recibir reconocimiento por sus habilidades instruccionales asombrosas, y finalmente (en 1993) un escritor llamado Nella Braddy publicó una biografía acerca de ella llamada "Anne Sullivan Macy: La Historia Detrás de Helen Keller."

En el 20 de octubre de 1936, a la edad de setenta, Sullivan murió en Forest Hills, Nueva York, con Helen a su lado. Las medidas fueron tomadas para que otra mujer ayudara y acompañara a Helen, que vivió muchos años más y continuó conociendo a muchas personas famosas e influyentes. Para Helen, sin embargo, nadie podría jamás tomar el lugar de "Maestra."

Elena Moyano


Luchadora social peruana dirigente vecinal y feminista, fue asesinada en Lima, Perú por un comando de aniqulamiento del grupo terrorista Sendero Luminoso el 15 de febrero de 1992, a la edad de 33 años. Era madre de dos niños de 10 y 8 años.
En momentos en que el país se encontraba sumido en una guerra, una de las voces que se alzó contra el terror de Sendero Luminoso, por la lucha contra la pobreza, y por la defensa de los derechos humanos fue la de María Elena.
Maria Elena Moyano ha quedado en el corazón de todas las mujeres y hombres como símbolo de lucha por la paz. En este V aniversario de su muerte abrimos esta pagina para rendir homenaje a su memoria y con ella a todas las mujeres que fueron asesinadas en su lucha contra la pobreza y por la vigencia de los derechos humanos y por la construcción de la paz

Somaly Mam

Nacida en 1970 en Bou Sra, Camboya, Somaly Mam fue vendida como esclava en varias ocasiones y obligada a ejercer la prostitución cuando apenas era una niña. En 1991, Pierre, que a la postre sería su marido, la rescató del infierno de los burdeles de Phnom Penh y juntos se trasladaron a Francia. Su regreso a Camboya tres años más tarde, acompañando a Pierre en una misión de Médicos sin Fronteras, fue como revivir aquella existencia pasada.


Así, retomó el contacto con los prostíbulos con el objetivo de ayudar a las niñas y adolescentes ofreciéndoles protección en centros de acogida. en 1997 fundó la asociación AFESIP con la finalidad de organizar sus acciones y poner fin a la lacra de la explotación sexual infantil en Camboya y en otros países asiáticos. En 1998 Somaly Mam fue distinguida con el premio Príncipe de Asturias en el campo de la Cooperación Internacional y, a pesar de las continuas amenazas de muerte, no desfallece en su lucha contra las mafias del sexo.
De la camisa del libro: Los recuerdos de infancia de Somaly Mam transitan por un laberinto desgarrador parecido al infierno. Pero su caso no es excepcional, aun al contrario; la infancia de aquella niña camboyana idéntica, similar a la de otras muchas niñas educadas en la esclavitud y obligadas a ejercer la prostitución: niñas inocentes vejadas y humilladas, torturadas por clientes y proxenetas, en algunos casos hasta la muerte. ange esa situación espantosa sólo cabía callar para seguir con vida; sin embargo, Somaly Mam ha tenido el valor de quebrar el silencio de la inocencia con la fuerza y el coraje propios de un espíritu combativo.
La voz de Somaly Mam, sencilla y brutalmente sincera, nos descubre una realidad desconcertante en la que niñas adolescentes no son sino objetos de enriquecimiento en el comercio que los hombres llevan a cabo. Su valentía y un golpe de suerte le permitieron huir de ese círculo de humillaciones, pero no quiso olvidarse de las niñas que sufrían el mismo sino que ella padeció; por ello, porque el olvido era imposible, en 1997 consiguió hacer realidad un proyecto que llevaba gestando hacía varios años: la asociación AFESIP, nacida con la vocación de rescatar a las niñas de los burdeles para ofrecerles una digna inserción en la sociedad y ayudarles a escapar de una vida de sometimiento que las lleva a la absoluta degradación y, en numerosas ocasiones, a la muerte.

Sophie Scholl

Merece la pena conocer la vida y la muerte a los 22 años de Sophie Scholl. Fue una de las integrantes del conocido grupo estudiantil de resistencia contra el nacional-socialismo “La Rosa Blanca” que actuaba en Munich. Constituido por los hermanos Scholl y una serie de amigos, estudiantes y profesores, lograron tener un notable impacto en su entorno, a pesar de la brutalidad con la que los nazis reprimían cualquier conato de oposición a su régimen. Su profunda fe la hizo sentirse responsable por las víctimas de la dictadura por lo que ella y sus amigos trabajaron a destajo para abrirles los ojos al resto de los alemanes sobre los crímenes contra la humanidad que Hitler estaba cometiendo.  

Define la dictadura como “aquel régimen que impone su poder a través de la violencia en contra de la voluntad sus ciudadanos”, mientras que considera que el totalitarismo es un régimen en el que “los poderosos seducen a través de múltiples recursos (medios de comunicación, subvenciones,…) a los ciudadanos, invadiendo totalmente todos los aspectos de su vida, hasta el punto de que éstos hacen voluntariamente suyos los puntos de vista de aquellos”. Afirma que Hitler todavía necesitaba la fuerza física para disciplinar o asesinar a un gran número de opositores (dictadura), pero consiguió con la propaganda y una serie de “beneficios sociales” construir ya un amplio consenso en el pueblo alemán hasta conseguir que lo apoyara tan inconciente como incondicionalmente (totalitarismo).


Dorothy Day

Dorothy Day (Nueva York, 1897-1980) fue periodista, activista, escritora, madre, y lo más importante, una católica conversa que dedicó su vida a la defensa de la paz y el trabajo por los pobres. Su vida recorre la mayor parte del siglo XX, una época azotada por los enfrentamientos más mortales que ha conocido el ser humano y por un enorme avance del progreso técnico y científico que no ha impedido sin embargo el aumento de las desigualdades. En el contexto de la crisis de los años 30, Dorothy Day y Peter Maurin fundan el movimiento Cahtolic Worker, que desde ese momento hasta la actualidad trabaja incansablemente por los pobres y por la paz. Dorothy Day escribe y reflexiona sobre estos temas del mismo modo que vive y actúa frente a ellos; su vida y su pensamiento van íntimamente ligados, lo que hace que su testimonio sea especialmente valioso. Ante una realidad marcada por las desigualdades y la guerra, encontramos figuras carismáticas como Dorothy Day que nos pueden enseñar con su ejemplo y reflexiones que otro mundo es posible.

Ana Colomer Segura es licenciada en Derecho por la Universidad de Valencia y máster en Derechos Humanos por la misma Universidad. En la actualidad es becaria de investigación, haciendo el doctorado en el departamento de Filosofía del Derecho, Moral y Política. Es miembro del Grupo de Estudios Personalistas de la Universidad de Valencia. Durante una estancia de investigación en la London School of Economics conoció el London Catholic Worker y decidió dedicarse a estudiar la filosofía del movimiento fundado por Dorothy Day y Peter Maurin, y sus raíces personalistas. La biografía que se presenta constituye una parte de dicha investigación.

Simone Weil

Simone Weil, nace en el seno de una familia hebrea intelectual y laica: su padre era un médico renombrado y su hermano mayor, André Weil, un matemático brillante.
Estudia filosofía y literatura clásica, es alumna de Alain (Émile Chartier). A los 19 años ingresa, con la calificación más alta, seguida por Simone de Beauvoir, en la Escuela Normal Superior de París. Se gradúa a los 22 años y comienza su carrera docente en diversos liceos.
En uno de sus escritos autobiográficos, Simone de Beauvoir comenta sobre ella: “Me intrigaba por su gran reputación de mujer inteligente y audaz. Por ese tiempo, una terrible hambruna había devastado China y me contaron que cuando ella escuchó la noticia lloró. Estas lágrimas motivaron mi respeto, mucho más que sus dotes como filósofa. Envidiaba un corazón capaz de latir a través del universo entero”.
Al comienzo de los años treinta parte por algunas semanas a Alemania y a su regreso escribe algunos artículos donde expresa con lucidez hacia dónde se dirige Alemania. A los 23 años es transferida del liceo donde trabajaba por encabezar una manifestación de obreros cesantes. Los problemas con los superiores de los liceos se suceden, por cuestiones políticas y de metodología docente, lo que significa que una y otra vez será transferida de liceo.
Conoce a León Trotsky en París, con quien discute sobre la situación rusa, Stalin, y la doctrina marxista.
A los 25 años, abandona provisoriamente su carrera docente, para huir de París y durante los años 1934 y 1935, trabaja como obrera en Renault: "Allí recibí la marca del esclavo", dirá; En 1941, ya en Marsella, trabaja como obrera agrícola. Piensa que el trabajo manual debe considerarse como el centro de la cultura y sostiene que la separación creciente a lo largo de la historia entre la actividad manual y la actividad intelectual ha sido la causa de la relación de dominio y poder que ejercen los que manejan la palabra sobre los que se ocupan de las cosas.
Pacifista radical, luego sindicalista revolucionaria, finalmente llegará a pensar que sólo es posible un reformismo revolucionario: los pobres están tan explotados que no tienen la fuerza de alzarse contra la opresión y, sin embargo, es absolutamente imprescindible que ellos mismos tomen la responsabilidad de su revolución. Por eso es necesario crear condiciones menos opresivas mediante avances reformistas para facilitar una revolución responsable, menos precipitada y violenta.
Sindicalista de la educación, se muestra a favor de la unificación sindical y escribe en la revista La escuela enmancipada. Antiestalinista, participa desde 1932 en el Círculo comunista democrático de Boris Souvarine a quien ha conocido por intermedio de Nicolás Lazarévitch. Participa en la huelga general de 1936. Milita apasionadamente por un pacifismo intransigente pero, al mismo tiempo, se compromete en la columna anarquista Durruti en España que lucha contra Francisco Franco dentro del bando republicano español. Es periodista voluntaria en Barcelona y se incorpora al combate armado en Aragón. Allí aprende a usar el fusil pero nunca se atreve a dispararlo. De esta cruda experiencia, le queda el amargo sentimiento de la brutalidad y del sinsentido de la guerra.

Madre Teresa de Calcuta

Esta mensajera luminosa del amor de Dios nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, una ciudad situada en el cruce de la historia de los Balcanes. Era la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu, recibió en el bautismo el nombre de Gonxha Agnes, hizo su Primera Comunión a la edad de cinco años y medio y recibió la Confirmación en noviembre de 1916. Desde el día de su Primera Comunión, llevaba en su interior el amor por las almas. La repentina muerte de su padre, cuando Gonxha tenía unos ocho años de edad, dejó a la familia en una gran estrechez financiera. Drane crió a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente en el carácter y la vocación de si hija. En su formación religiosa, Gonxha fue asistida además por la vibrante Parroquia Jesuita del Sagrado Corazón, en la que ella estaba muy integrada.

Cuando tenía dieciocho años, animada por el deseo de hacerse misionera, Gonxha dejó su casa en septiembre de 1928 para ingresar en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, conocido como Hermanas de Loreto, en Irlanda. Allí recibió el nombre de Hermana María Teresa (por Santa Teresa de Lisieux). En el mes de diciembre inició su viaje hacia India, llegando a Calcuta el 6 de enero de 1929. Después de profesar sus primeros votos en mayo de 1931, la Hermana Teresa fue destinada a la comunidad de Loreto Entally en Calcuta, donde enseñó en la Escuela para chicas St. Mary. El 24 de mayo de 1937, la Hermana Teresa hizo su profesión perpétua convirtiéndose entonces, como ella misma dijo, en “esposa de Jesús” para “toda la eternidad”. Desde ese momento se la llamó Madre Teresa. Continuó a enseñar en St. Mary convirtiéndose en directora del centro en 1944. Al ser una persona de profunda oración y de arraigado amor por sus hermanas religiosas y por sus estudiantes, los veinte años que Madre Teresa transcurrió en Loreto estuvieron impregnados de profunda alegría. Caracterizada por su caridad, altruismo y coraje, por su capacidad para el trabajo duro y por un talento natural de organizadora, vivió su consagración a Jesús entre sus compañeras con fidelidad y alegría.

El 10 de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, Madre Teresa recibió su “inspiración,” su “llamada dentro de la llamada”. Ese día, de una manera que nunca explicaría, la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda su vida. Durante las sucesivas semanas y meses, mediante locuciones interiores y visiones, Jesús le reveló el deseo de su corazón de encontrar “víctimas de amor” que “irradiasen a las almas su amor”. “Ven y sé mi luz”, Jesús le suplicó. “No puedo ir solo”. Le reveló su dolor por el olvido de los pobres, su pena por la ignorancia que tenían de Él y el deseo de ser amado por ellos. Le pidió a Madre Teresa que fundase una congregación religiosa, Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres. Pasaron casi dos años de pruebas y discernimiento antes de que Madre Teresa recibiese el permiso para comenzar. El 17 de agosto de 1948 se vistió por primera vez con el sari blanco orlado de azul y atravesó las puertas de su amado convento de Loreto para entrar en el mundo de los pobres.

Después de un breve curso con las Hermanas Médicas Misioneras en Patna, Madre Teresa volvió a Calcuta donde encontró alojamiento temporal con las Hermanitas de los Pobres. El 21 de diciembre va por vez primera a los barrios pobres. Visitó a las familias, lavó las heridas de algunos niños, se ocupó de un anciano enfermo que estaba extendido en la calle y cuidó a una mujer que se estaba muriendo de hambre y de tuberculosis. Comenzaba cada día entrando en comunión con Jesús en la Eucaristía y salía de casa, con el rosario en la mano, para encontrar y servir a Jesús en “los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba”. Después de algunos meses comenzaron a unirse a ella, una a una, sus antiguas alumnas.

El 7 de octubre de 1950 fue establecida oficialmente en la Archidiócesis de Calcuta la nueva congregación de las Misioneras de la Caridad. Al inicio de los años sesenta, Madre Teresa comenzó a enviar a sus Hermanas a otras partes de India. El Decreto de Alabanza, concedido por el Papa Pablo VI a la Congregación en febrero de 1965, animó a Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela. Ésta fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes. Comenzando en 1980 y continuando durante la década de los años noventa, Madre Teresa abrió casas en casi todos los países comunistas, incluyendo la antigua Unión Soviética, Albania y Cuba.

Para mejor responder a las necesidades físicas y espirituales de los pobres, Madre Teresa fundó los Hermanos Misioneros de la Caridad en 1963, en 1976 la rama contemplativa de las Hermanas, en 1979 los Hermanos Contemplativos y en 1984 los Padres Misioneros de la Caridad. Sin embargo, su inspiración no se limitò solamente a aquellos que sentían la vocación a la vida religiosa. Creó los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas creencias y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración, sencillez, sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu inspiró posteriormente a los Misioneros de la Caridad Laicos. En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, Madre Teresa inició también en 1981 el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi como un“pequeño camino de santidad” para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y espíritu.

Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en Madre Teresa y en la obra que ella había iniciado. Numerosos premios, comenzando por el Premio Indio Padmashri en 1962 y de modo mucho más notorio el Premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación comenzaron a seguir sus actividades con un interés cada vez mayor. Ella recibió, tanto los premios como la creciente atención “para gloria de Dios y en nombre de los pobres”.

Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con Dios. Pero, existía otro lado heroico de esta mujer que salió a la luz solo después de su muerte. Oculta a todas las miradas, oculta incluso a los más cercanos a ella, su vida interior estuvo marcada por la experiencia de un profundo, doloroso y constante sentimiento de separación de Dios, incluso de sentirse rechazada por Él, unido a un deseo cada vez mayor de su amor. Ella misma llamó “oscuridad” a su experiencia interior. La “dolorosa noche” de su alma, que comenzó más o menos cuando dio inicio a su trabajo con los pobres y continuó hasta el final de su vida, condujo a Madre Teresa a una siempre más profunda unión con Dios. Mediante la oscuridad, ella participó de la sed de Jesús (el doloroso y ardiente deseo de amor de Jesús) y compartió la desolación interior de los pobres.

Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más graves problemas de salud, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia. En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4.000 miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo. En marzo de 1997, Madre Teresa bendijo a su recién elegida sucesora como Superiora General de las Misioneras de la Caridad, llevando a cabo sucesivamente un nuevo viaje al extranjero. Después de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas. El 5 de septiembre, la vida terrena de Madre Teresa llegó a su fin. El Gobierno de India le concedió el honor de celebrar un funeral de estado y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad. Su tumba se convirtió rápidamente en un lugar de peregrinación y oración para gente de fe y de extracción social diversa (ricos y pobres indistintamente). Madre Teresa nos dejó el ejemplo de una fe sólida, de una esperanza invencible y de una caridad extraordinaria. Su respuesta a la llamada de Jesús, “Ven y sé mi luz”, hizo de ella una Misionera de la Caridad, una “madre para los pobres”, un símbolo de compasión para el mundo y un testigo viviente de la sed de amor de Dios.

Menos de dos años después de su muerte, a causa de lo extendido de la fama de santidad de Madre Teresa y de los favores que se le atribuían, el Papa Juan Pablo II permitió la apertura de su Causa de Canonización. El 20 de diciembre del 2002 el mismo Papa aprobó los decretos sobre la heroicidad de las virtudes y sobre el milagro obtenido por intercesión de Madre Teresa.